¿Cuánto dura la refrigeración líquida?

Teniendo en cuenta la cantidad de hardware caro que los constructores de PCs meten en sus sistemas, puede que te sorprenda saber que poner tubos llenos de agua -el enemigo inequívoco de la electrónica- dentro de esos sistemas es una práctica bastante común. Aunque pueda parecer extraño a primera vista, en realidad hay una buena razón para ello.

El buen funcionamiento de un ordenador es -en el fondo- un juego de gestión del calor. Cuanto más baja sea la temperatura, mejor será el rendimiento.

Como su nombre indica, los refrigeradores líquidos canalizan el agua a través de bombas para alejar el calor de la CPU, en lugar de aire como los refrigeradores más «tradicionales».

¿Cuánto dura la refrigeración líquida?

Aunque los refrigeradores líquidos suelen ser más eficientes que sus homólogos con ventilador, teniendo en cuenta el hecho de que transportan uno de los materiales más peligrosos para tu sistema, merece la pena saberlo: ¿Cuánto duran?

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Refrigeración personalizada vs. AIOs

En primer lugar, es importante señalar que hay dos tipos de refrigeración líquida: Los tubos personalizados y los refrigeradores All in One (AIO).

La tubería personalizada es la más complicada de las dos, ya que requiere que el usuario monte completamente el circuito: doblar los tubos para darles forma, colocar la bomba y el depósito, etc. El proceso de montaje en sí queda fuera del ámbito de este artículo, pero si intentas decidir entre los dos, es algo que debes tener en cuenta.

Refrigeración personalizada vs. AIOs

Incluso dejando eso de lado, hay algunas diferencias bastante sustanciales entre ambos: La refrigeración personalizada es un «sistema abierto», lo que significa que se puede desmontar y limpiar y/o sustituir las piezas individuales. Este no es el caso de un AIO. Aunque técnicamente pueden desmontarse y volverse a montar, no están pensados para ello, y tentar a la suerte con agua rodeada de delicados componentes electrónicos no es precisamente la mejor de las ideas.

Tubos

No es de extrañar que estas diferencias den lugar a una clara diferencia en la vida útil. Los montajes de tubos personalizados suelen utilizar tubos rígidos, que tienen una vida útil mucho mayor, mucho mayor vida útil que los tubos blandos utilizados en los AIO. Además, su naturaleza modular permite que, aunque se rompa una pieza, no tengas que comprar un equipo completamente nuevo.

Refrigerante

Dicho esto, aunque puedes esperar que los tubos en sí duren entre 10 y 20 años, el refrigerante que llevan dentro es otra historia. Con el tiempo -a pesar de tener biocida y lubricante mezclados-, el refrigerante acumulará residuos y potencialmente crecimientos biológicos, lo que ralentizará el bucle.

Esto no sólo afecta a la eficacia de la refrigeración del bucle, sino que somete a la bomba a una mayor tensión, haciéndola más propensa a fallar. Por esta razón, se recomienda limpiar los tubos y sustituir el refrigerante una vez al año en como mínimo.

Bomba

Por otro lado, el motor impulsor (literalmente) de una configuración de tubos personalizada es la bomba, que mantiene el agua circulando por el bucle. Esto significa que siempre está en funcionamiento mientras el ordenador está encendido, lo que la convierte en el componente que más se desgasta.

Sin embargo, la bomba suele durar unos 10 años antes de fallar, momento en el que simplemente se puede sustituir.

Vida útil de la refrigeración líquida personalizada

En general, la longevidad de las configuraciones personalizadas depende realmente de lo bien que las cuides. Uno de mis amigos ha tenido un circuito personalizado en su sistema durante más de 10 años, y nunca ha tenido ningún problema importante.

Lo bueno de las soluciones personalizadas es que pueden durar casi indefinidamente, siempre que estés dispuesto a sustituir las piezas cuando sea necesario.

Vida útil del refrigerador líquido AIO

Por otro lado, como su nombre indica, un AIO es una solución todo en uno. Contiene una bomba, un circuito de líquido sellado, un radiador y ventiladores. Esto no sólo hace que la instalación sea mucho más sencilla, ya que requiere la instalación de menos piezas, sino que también requieren mucho menos mantenimiento que las configuraciones personalizadas.

Refrigerador líquido AIO

Aunque puedes (y debes) limpiar un AIO con regularidad, el hecho de que sea un circuito cerrado significa que no es necesario abrir, vaciar y limpiar los tubos en sí, dejando el radiador como principal punto de preocupación.

Sin embargo, este enfoque de la refrigeración líquida, más libre de manos y con un mantenimiento mínimo, tiene un coste.

Aunque técnicamente es posible desmontar y reparar un AIO, no es una buena idea. Si algo va mal y hay una fuga de líquido, lo más probable es que no te des cuenta hasta que sea demasiado tarde. Y aunque el circuito en sí está muy cerrado, el aire acabará entrando, lo que provocará una pérdida de rendimiento, así como un mayor desgaste.

También es importante tener en cuenta que el radiador debe colocarse o bien más alto que la bomba, o bien a nivel de ésta. Colocar el radiador en la parte inferior ralentiza el ciclo del circuito, obligando a la bomba a girar más rápido para compensar, lo que hace que se estropee más rápidamente.

Por término medio, deberías esperar que un AIO de buena calidad dure entre 3 y 5 años, aunque debido a lo anterior, se recomienda sustituirlo por completo cuando llegue al final de su vida útil.

¿Cuánto tiempo te durará un refrigerador líquido?

Anecdóticamente, llevo usando el Kraken AIO de 240 mm de NZXT desde hace aproximadamente un año. Y sí, parte de la razón por la que lo elegí fue por la pequeña pantalla en el bloque de la CPU. Espero que dure unos 3 años más en adelante.

En conclusión, la longevidad de las soluciones de refrigeración líquida depende en gran medida de cuál de los dos tipos decidas utilizar. Aunque las soluciones personalizadas suelen durar más que una AIO, esta longevidad se debe principalmente a la posibilidad de sustituir las piezas por separado, y al mantenimiento continuo que requieren.

Si quieres decidir entre los dos, considera cuánto tiempo (y con qué frecuencia) quieres dedicar a mantenerlos en funcionamiento.

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